Moulin de l’Abbaye de Montieramey

Quiénes somos

Con motivo del "Journée du Patrimoine de Pays et des Moulins", el Molino de la Abadía de Montieramey le abre sus puertas.

Un poco de historia:
La fundación de la abadía:
Un sacerdote de la diócesis, llamado Arremar, fundó un monasterio benedictino en 837 en las tierras que le dio el conde Aleran, un fiel servidor del emperador. Carlos el Calvo en 854 le concede importantes derechos y dominios (es la escritura más antigua de los Archivos del Aube). La abadía se vuelve rica y poderosa. La gente pobre, atraída por esta prosperidad, viene a trabajar por ella, a cambio de la ayuda y protección de los monjes.
Es en el curso de esta larga historia que el molino de la abadía fue creado al oeste del sitio, en el río Barse.
El molino se usaba para moler el grano; esta era su función principal. El depósito de agua tenía otras virtudes, permitía alimentar las reservas de peces de los monjes y del abad y regar el jardín de los monjes a través de un sistema de canales.
El edificio existente:
La casa del molinero y la jaula del molino que vemos hoy fueron construidas probablemente justo después de la revolución. Dentro de los muros de estos edificios hay muchos restos de la iglesia de la abadía, que fue destruida después de la revolución y utilizada como cantera de materiales.
Pequeña Hidroelectricidad :
El molino funcionó hasta la década de 1960. La turbina, instalada a finales del siglo XIX, habiendo permanecido en funcionamiento, fue posible, tras su restauración, transformar el molino en una instalación de producción de electricidad conectada a la red de EDF. Por supuesto, considerando las características del río, la producción es modesta; sin embargo, representa el equivalente al consumo de electricidad de una veintena de hogares.
Patrimonio histórico - patrimonio paisajístico
Cuando el molino se puso de nuevo en servicio a principios de 2016, el molino fue restaurado a su aspecto original, que todavía puede verse en varias tarjetas postales de principios del siglo XX.
Las fachadas de los edificios de la abadía restantes se reflejan ahora una vez más en las tranquilas aguas del Barse.
Punto de encuentro: El molino de la abadía de Montieramey

Tarifas

Aviso